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jueves, 21 de abril de 2011

· Nadandolibre · Steven Muñatones • Open Water • The knowledge is here ·






Steven Munatones is an essentials name to understand the history of open water swimming. He is considered the world's greatest exponent of quality information from the discipline of open water of all time and in the opinion of many world-class swimmers, coaches, organizers and amateur swimmers, is regarded as a revolutionary information dissemination on swimming every day in all oceans, seas, rivers, swamps and beaches anywhere in the world.


He is organizing and raising the rebirth of an extensive culture of swimmingin open water, a genre that is growing thanks to the regular effort of continuous information and an exemplary work.

His articles are funny, exciting and completely interesting, they are filled with great adventure essence, in which Steven perfectly combines the classic tradition of open water swimming and the most sophisticated advances in computer technology now used as carriers for pilots, ships and open water swimmers.

His figure is transcending all borders in the world of open water, samples of his art and passion for what he does remain engraved in people who follow him around the world.

Steven Munatones is writing the pages of history on this magnificent worldof open water around the planet.


After the success of his Diary of open water world his latest venture is in Open Water Source, an information infrastructure for the sport of open water where to find objective and factual information about the files on the history of open water, records, technologies and personalities tell their fascinating feats Wednesday Open Water program.

Steven in this world of Open Source Water shares the events that occurred throughout history and in the immediate present more great stories with the greatest swimmers in the worldwide community.


No doubt this great work is promoting the creation of a legend around himself and his work that is spreading rapidly around the world.


Jose Díaz ·Nadandolibre · Steven Munatones ·

You can read the full interview here.

jueves, 7 de abril de 2011

Nadandolibre · Mas allá del horizonte · Relatos, poesía, Open Water ·



Leer sobre la experiencia de una gran aventura en aguas abiertas es,  un gran descubrimiento..  El nadador de aguas abiertas vive momentos extraordinarios y situaciones en las que la mente  pone a prueba a los mas valientes aventureros.. 

La voces internas preguntan.. ¿Hasta qué punto estoy dispuesto a soportar esto?, ¿por que paso tanto miedo?,
también existen momentos donde estas mismas voces.. se transforman en ... una dulce melodía interna... que les dice... ¿se puede ser mas feliz?, o expresan en su interior grandes mensajes como... Dios que grandeza, gracias a Dios pues el me dio la oportunidad de poder experimentar esto... 

Diferentes momentos, diferentes preguntas y diferentes respuestas, grandes pensamientos pero, básicamente todos están relacionados con la misma esencia ...¿Hasta qué punto puedo experimentar vivir y sobrevivir? ..



Cuando  pregunto en mis artículos a los grandes nadadores  ... preguntas tales como ...  ¿cómo se sentía después de ganar el Gran Premio? o ¿como define usted el gran momento de la llegada?.. Todos responden a esto desde su interior..



Pero la pregunta que me surge es..  ¿que es lo que no se puede preguntar por que solo el mismo aventurero lo sabe?....



Dar expresión a un momento unico.. a un momento, espiritual ..


La poesía, el relato, la escritura ... la hazaña intangible que solo podemos describir con palabras... apareciendo en una historia desconocida por el mundo  y convirtiéndola en una experiencia tangible para todos , escritas por las manos que nadaron y vivieron la gran experiencia de conquistar, o fracasar en el gran mundo de agua y que ahora nos cuentan lo que la voz no ha de expresar.


Un gran relato..
Disponible en Español e Ingles·





Nadar el Canal de la Mancha sin llegar..





Se acerca el final de la temporada del Canal. La playa de Dover pronto se irá vaciando de nadadores y entre el rumor del mar en los guijarros sólo quedarán los sueños logrados y los sueños quebrados.

Yo he nadado el Canal de la Mancha dos veces, pero también he sufrido el dolor que conlleva el no lograr llegar a la meta unas cuantas veces. Todo se basa en la preparación, oirás decir a algunos. Es cierto, pero a veces, uno puede estar preparado y el resultado no se ajusta a las expectativas creadas.

Algunos nadadores que han nadado el Canal con éxito se encogen de hombros cuando oyen hablar de un bloqueo mental. ¿Qué quieres decir? Pues verás, nunca sabrás lo que es hasta que no lo hayas experimentado tu mismo. A veces, estás nadando y el espíritu vacila, cualquiera que sea la razón, poco importa, la mente no está bien sincronizada con el cuerpo en ese día preciso y de repente, todo se oscurece y avanzas hacia un lugar en el que nunca has estado jamás. Pero sigues luchando, nadando, luchando y nadando, pero las herramientas que has preparado para esta lucha contigo mismo funcionan mal ese día. Es entonces cuando sufres lo que yo denomino una ‘lesión mental'. Y subes la escalerilla de la embarcación, abatido y con el corazón en mil pedazos. Nada más sentarte en el barco, empiezas a temblar, tu equipo de apoyo te arroja mantas, ropa, te ayudan a vestirte y tú mientras empiezas a realizar tu propio escrutinio mental, intentando encontrar las respuestas. Y entre temblores no dejas de repetir: ‘No sé qué ha pasado, no sé qué ha pasado’. Tú sabes que siempre y cuando consigas encontrar la razón, podrás recuperarte, recobrarte y volver a intentarlo de nuevo. Porque lo único que quieres hacer en ese momento es volver a intentarlo de nuevo.

Tú sabes que simplemente se trata de un resultado que no se ajusta a tus expectativas, esto no te lo habías planeado así, te dices a ti mismo, porque si te hubieras planteado un fracaso, nunca habrías estado de pie en la playa con un brazo en alto, tirándote al agua para comenzar la travesía. Pero los bloqueos mentales o las lesiones mentales (en terminología de Canal de la Mancha) que son particulares a cada nadador también ocurren.

Conozco a nadadores que, como yo, han conseguido cruzar el Canal en su primer intento. Conozco a otros que lo han intentado varias veces antes de cruzarlo con éxito por primera vez. Hay otros que lo han cruzado una vez y nunca jamás se han planteado el volver a hacerlo. Una decisión sabia, quizá. Hay quienes lo intentan una vez, fracasan y ya no vuelven a intentarlo jamás. Una meta inacabada. Algunos ni siquiera saben lo que es un fracaso o qué se siente al no llegar,

En el Canal de la Mancha se menciona siempre la misma ecuación. Cruzar el Canal es 80% de fortaleza mental y un 20% de fortaleza física (muchos lo dicen sin haber fracasado). Sin embargo, existen otras permutaciones posibles que, a veces, interfieren con la menta que te has planteado, pero que no has alcanzado. El motor del barco se avería (me ha pasado), la marea cambia, la predicción meteorológica no es precisa y el tiempo empeora durante la travesía. Todo son cosas que tú no puedes controlar y que no caben en la ecuación 80% fortaleza mental – 20% fortaleza física de cómo cruzar el Canal con éxito. Y, sin embargo, la agonía de la derrota se siente por igual.

Ahora nos queda hablar del 20% físico de la ecuación. Porque aquí puede que las cosas tampoco salgan tal como te las habías planteado. El día de la travesía te encuentras bien, cuentas con el tesón necesario, vas bien de ritmo y brazadas, nadas con buen estilo, en las paradas de avituallamientos, tomas bien las bebidas, todo normal, sin cambios ni sorpresas. Pero las cosas no salen como tú esperabas y se te acaba la energía, empieza el déficit de calorías, se te acaba también el crédito de las calorías y acabas al descubierto, sigues nadando y nadando hasta quedarte vacío o hasta lesionarte, o te dan calambres y te encuentras a punto de entrar en estado de hipotermia. Pero sigues nadando, miras a tu equipo de apoyo en la embarcación, percibes la preocupación en sus caras e intentas disimular para que se crean que estás bien.

Entonces comienza la actuación. Quieres hacerles saber que estás bien, para ver si, mientras, puedes salir de lo profundidad del bajón, del dolor físico de atravesar el muro. Porque tú piensas que simplemente estás pasando el temido muro. En el siguiente avituallamiento, tienes que sacar todas tus energías para acercarte a la embarcación, para sujetar la bebida con la mano, para acercártela a los labios, para beberla. Te han hecho una bebida más fuerte y tú lo notas. No la terminas porque no tienes fuerzas. Media hora más tarde, la embarcación se detiene, te sacan del agua exhausto, lo has dado todo, no podrías haber dado más. ¿Estabas preparado? Sí. ¿Hiciste todo lo posible para seguir luchando? Sí. Y, si hubieras hecho esto o esto otro, ¿hubieran sido las cosas distintas? Es posible, pero quizá nunca llegues a saberlo.

Es el comienzo del dolor, se asienta dentro de ti y te envuelve profundamente, como si acabaras de perder a un ser querido. Quizá porque sientes como si hubieras perdido parte de tu identidad, porque ya no te sientes nadador, porque sientes que la mayoría de los que creías que eran amigos no saben cómo tratarte en tu fracaso, cómo hablarle a un héroe que se ha caído del pedestal. Te sientes aislado, abandonado, rodeado de la soledad de las olas, del frío del mar, del sabor salado que en tu boca deja una amarga victoria. Porque al final, es una victoria, porque encuentras una madera a la deriva que te ayuda a salir a flote, a encontrar la fortaleza interior con la que nadarás hasta la orilla, donde empezarás a contar los días que te quedan para volver a nadar el Canal.



· Nadandolibre · Beyond the horizon, stories and poetry open water ·








Laura Lopez-Bonilla

Swimming in the English Channel unfinished


As the summer draws to a close, I'm trying to balance the sheets. I have been to Dover beach this morning for a swim, and have felt and seen the agony of defeat in three channel swimmers.

I am a two time Channel Swimmer, but I have also suffered the pain of being short of my goal a few times. It is all in the preparation, some will say. True, I say, but sometimes, you can be prepared and the outcome may still not match your expectations.


Some successful swimmers shrug off with disdain a mental block. What do you mean by that? Well, you won't know unless you have experienced one yourself. Sometimes you are out there swimming and your spirit falters, for whatever reason, it doesn't matter, your mind just feels out of sync on that particular day, and everything becomes dark, and you go to a place you have never been to before. You fight on, and on, and on, but the tools you have prepared to deal with this possible scenario are malfunctioning on the day. 


Then you suffer what I call, a mental injury. You climb up the ladder, defeated and broken hearted. Immediately, as you seat on the boat shivering, blankets and clothes get put on and thrown onto you by your crew, you start analysing, going through your own mental scrutiny, trying to find answers. And as long as you can find the reason, you know you will be ok; you know that you can recoup, recover and retry.


It's only an undesired outcome, something you didn't plan, you say to yourself, because if you have planned for not making it, you wouldn't have got in the water in the first place. But, mental blocks or mental injuries (in channel swimming terms) are different for everybody.


I know swimmers who, like me, have succeeded on their first attempt. Others have tried several times before succeeding the first time; many have made it the first time, never to go back to it. A wise decision. Others try once and never go back to it. Unfinished business. Many don't know what defeat is or feels like.


The mental side is supposed to make up for 80% of the equation. But there are other possible permutations that may interfere with your desired outcome. The boat breaks down (this can happen), the tide turns, the forecast is not accurate and the weather worsens. 
These are things outside your control that don't come into the 80% mental - 20 physical % channel success equation. Yet, if any of these happen to you, the agony of defeat is equally as excruciating.

We have now got the 20% physical side remaining. Things can also not go according to plan in this area. On the day of your swim, you feel fine, you are determined, your stroke is good, you are feeding like your normally feed, no changes, no surprises. But things don’t work according to plan and you run out of energy, you go on a calorie deficit, you use your calorie credit and the overdraft, you swim yourself to empty, or to an injury, or you get agonising cramps and are at the onset of hypothermia. 
But you keep swimming, you look at your crew, at the people on the boat, you perceive their worried faces. You want to let them know that you are ok, and you pretend for a bit, to see if you can get through the dip. On the next feed, it takes all of your effort to get closer to the boat, to hold your feed, to drink it. They have made the drink stronger and you notice that. Half an hour later, the boat stops, you get pulled out, you've given it your best effort, and you couldn't have done any more. Were you unprepared? No. Did you do all you could to fight on? Yes. Would the outcome have been different if you had done this or that, you wonder? Possibly, but you'll never know.
Then the pain starts, deeply, fully, it overcomes you like a sort of bereavement. 
Perhaps because if feels like you have lost part of your identity, because, somehow, you don't feel like a swimmer anymore, because most of the friends you thought you had don't know how to deal with your defeat, with a fallen hero.
 So you feel isolated, surrounded by the solitude of the waves, of the coldness, of the salty taste in your mouth of the non victory. But, somehow, you find your inner strength, a piece of driftwood that helps you to float ashore, where you start counting the days to swim the Channel again.



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Nadar el Canal de la Mancha sin llegar..




Se acerca el final de la temporada del Canal. La playa de Dover pronto se irá vaciando de nadadores y entre el rumor del mar en los guijarros sólo quedarán los sueños logrados y los sueños quebrados.



Yo he nadado el Canal de la Mancha dos veces, pero también he sufrido el dolor que conlleva el no lograr llegar a la meta unas cuantas veces. Todo se basa en la preparación, oirás decir a algunos. Es cierto, pero a veces, uno puede estar preparado y el resultado no se ajusta a las expectativas creadas.



Algunos nadadores que han nadado el Canal con éxito se encogen de hombros cuando oyen hablar de un bloqueo mental. ¿Qué quieres decir? Pues verás, nunca sabrás lo que es hasta que no lo hayas experimentado tu mismo. A veces, estás nadando y el espíritu vacila, cualquiera que sea la razón, poco importa, la mente no está bien sincronizada con el cuerpo en ese día preciso y de repente, todo se oscurece y avanzas hacia un lugar en el que nunca has estado jamás. Pero sigues luchando, nadando, luchando y nadando, pero las herramientas que has preparado para esta lucha contigo mismo funcionan mal ese día. Es entonces cuando sufres lo que yo denomino una ‘lesión mental'. Y subes la escalerilla de la embarcación, abatido y con el corazón en mil pedazos. Nada más sentarte en el barco, empiezas a temblar, tu equipo de apoyo te arroja mantas, ropa, te ayudan a vestirte y tú mientras empiezas a realizar tu propio escrutinio mental, intentando encontrar las respuestas. Y entre temblores no dejas de repetir: ‘No sé qué ha pasado, no sé qué ha pasado’. Tú sabes que siempre y cuando consigas encontrar la razón, podrás recuperarte, recobrarte y volver a intentarlo de nuevo. Porque lo único que quieres hacer en ese momento es volver a intentarlo de nuevo.



Tú sabes que simplemente se trata de un resultado que no se ajusta a tus expectativas, esto no te lo habías planeado así, te dices a ti mismo, porque si te hubieras planteado un fracaso, nunca habrías estado de pie en la playa con un brazo en alto, tirándote al agua para comenzar la travesía. Pero los bloqueos mentales o las lesiones mentales (en terminología de Canal de la Mancha) que son particulares a cada nadador también ocurren.



Conozco a nadadores que, como yo, han conseguido cruzar el Canal en su primer intento. Conozco a otros que lo han intentado varias veces antes de cruzarlo con éxito por primera vez. Hay otros que lo han cruzado una vez y nunca jamás se han planteado el volver a hacerlo. Una decisión sabia, quizá. Hay quienes lo intentan una vez, fracasan y ya no vuelven a intentarlo jamás. Una meta inacabada. Algunos ni siquiera saben lo que es un fracaso o qué se siente al no llegar,



En el Canal de la Mancha se menciona siempre la misma ecuación. Cruzar el Canal es 80% de fortaleza mental y un 20% de fortaleza física (muchos lo dicen sin haber fracasado). Sin embargo, existen otras permutaciones posibles que, a veces, interfieren con la menta que te has planteado, pero que no has alcanzado. El motor del barco se avería (me ha pasado), la marea cambia, la predicción meteorológica no es precisa y el tiempo empeora durante la travesía. Todo son cosas que tú no puedes controlar y que no caben en la ecuación 80% fortaleza mental – 20% fortaleza física de cómo cruzar el Canal con éxito. Y, sin embargo, la agonía de la derrota se siente por igual.



Ahora nos queda hablar del 20% físico de la ecuación. Porque aquí puede que las cosas tampoco salgan tal como te las habías planteado. El día de la travesía te encuentras bien, cuentas con el tesón necesario, vas bien de ritmo y brazadas, nadas con buen estilo, en las paradas de avituallamientos, tomas bien las bebidas, todo normal, sin cambios ni sorpresas. Pero las cosas no salen como tú esperabas y se te acaba la energía, empieza el déficit de calorías, se te acaba también el crédito de las calorías y acabas al descubierto, sigues nadando y nadando hasta quedarte vacío o hasta lesionarte, o te dan calambres y te encuentras a punto de entrar en estado de hipotermia. Pero sigues nadando, miras a tu equipo de apoyo en la embarcación, percibes la preocupación en sus caras e intentas disimular para que se crean que estás bien.



Entonces comienza la actuación. Quieres hacerles saber que estás bien, para ver si, mientras, puedes salir de lo profundidad del bajón, del dolor físico de atravesar el muro. Porque tú piensas que simplemente estás pasando el temido muro. En el siguiente avituallamiento, tienes que sacar todas tus energías para acercarte a la embarcación, para sujetar la bebida con la mano, para acercártela a los labios, para beberla. Te han hecho una bebida más fuerte y tú lo notas. No la terminas porque no tienes fuerzas. Media hora más tarde, la embarcación se detiene, te sacan del agua exhausto, lo has dado todo, no podrías haber dado más. ¿Estabas preparado? Sí. ¿Hiciste todo lo posible para seguir luchando? Sí. Y, si hubieras hecho esto o esto otro, ¿hubieran sido las cosas distintas? Es posible, pero quizá nunca llegues a saberlo.



Es el comienzo del dolor, se asienta dentro de ti y te envuelve profundamente, como si acabaras de perder a un ser querido. Quizá porque sientes como si hubieras perdido parte de tu identidad, porque ya no te sientes nadador, porque sientes que la mayoría de los que creías que eran amigos no saben cómo tratarte en tu fracaso, cómo hablarle a un héroe que se ha caído del pedestal. Te sientes aislado, abandonado, rodeado de la soledad de las olas, del frío del mar, del sabor salado que en tu boca deja una amarga victoria. Porque al final, es una victoria, porque encuentras una madera a la deriva que te ayuda a salir a flote, a encontrar la fortaleza interior con la que nadarás hasta la orilla, donde empezarás a contar los días que te quedan para volver a nadar el Canal.








Nadandolibre · Mas allá del horizonte · Relatos, poesía, Open Water ·


Leer sobre la experiencia de una gran aventura en aguas abiertas es,  un gran descubrimiento..  El nadador de aguas abiertas vive momentos extraordinarios y situaciones en las que la mente  pone a prueba a los mas valientes aventureros.. 

La voces internas preguntan.. ¿Hasta qué punto estoy dispuesto a soportar esto?, ¿por que paso tanto miedo?,
también existen momentos donde estas mismas voces.. se transforman en ... una dulce melodía interna... que les dice... ¿se puede ser mas feliz?, o expresan en su interior grandes mensajes como... Dios que grandeza, gracias a Dios pues el me dio la oportunidad de poder experimentar esto... 

Diferentes momentos, diferentes preguntas y diferentes respuestas, grandes pensamientos pero, básicamente todos están relacionados con la misma esencia ...¿Hasta qué punto puedo experimentar vivir y sobrevivir? ..


Cuando  pregunto en mis artículos a los grandes nadadores  ... preguntas tales como ...  ¿cómo se sentía después de ganar el Gran Premio? o ¿como define usted el gran momento de la llegada?.. Todos responden a esto desde su interior..



Pero la pregunta que me surge es..  ¿que es lo que no se puede preguntar por que solo el mismo aventurero lo sabe?....

Dar expresión a un momento unico.. a un momento, espiritual ..

La poesía, el relato, la escritura ... la hazaña intangible que solo podemos describir con palabras... apareciendo en una historia desconocida por el mundo  y convirtiéndola en una experiencia tangible para todos , escritas por las manos que nadaron y vivieron la gran experiencia de conquistar, o fracasar en el gran mundo de agua y que ahora nos cuentan lo que la voz no ha de expresar.









Nadar el Canal de la Mancha sin llegar..




Se acerca el final de la temporada del Canal. La playa de Dover pronto se irá vaciando de nadadores y entre el rumor del mar en los guijarros sólo quedarán los sueños logrados y los sueños quebrados.



Yo he nadado el Canal de la Mancha dos veces, pero también he sufrido el dolor que conlleva el no lograr llegar a la meta unas cuantas veces. Todo se basa en la preparación, oirás decir a algunos. Es cierto, pero a veces, uno puede estar preparado y el resultado no se ajusta a las expectativas creadas.



Algunos nadadores que han nadado el Canal con éxito se encogen de hombros cuando oyen hablar de un bloqueo mental. ¿Qué quieres decir? Pues verás, nunca sabrás lo que es hasta que no lo hayas experimentado tu mismo. A veces, estás nadando y el espíritu vacila, cualquiera que sea la razón, poco importa, la mente no está bien sincronizada con el cuerpo en ese día preciso y de repente, todo se oscurece y avanzas hacia un lugar en el que nunca has estado jamás. Pero sigues luchando, nadando, luchando y nadando, pero las herramientas que has preparado para esta lucha contigo mismo funcionan mal ese día. Es entonces cuando sufres lo que yo denomino una ‘lesión mental'. Y subes la escalerilla de la embarcación, abatido y con el corazón en mil pedazos. Nada más sentarte en el barco, empiezas a temblar, tu equipo de apoyo te arroja mantas, ropa, te ayudan a vestirte y tú mientras empiezas a realizar tu propio escrutinio mental, intentando encontrar las respuestas. Y entre temblores no dejas de repetir: ‘No sé qué ha pasado, no sé qué ha pasado’. Tú sabes que siempre y cuando consigas encontrar la razón, podrás recuperarte, recobrarte y volver a intentarlo de nuevo. Porque lo único que quieres hacer en ese momento es volver a intentarlo de nuevo.



Tú sabes que simplemente se trata de un resultado que no se ajusta a tus expectativas, esto no te lo habías planeado así, te dices a ti mismo, porque si te hubieras planteado un fracaso, nunca habrías estado de pie en la playa con un brazo en alto, tirándote al agua para comenzar la travesía. Pero los bloqueos mentales o las lesiones mentales (en terminología de Canal de la Mancha) que son particulares a cada nadador también ocurren.



Conozco a nadadores que, como yo, han conseguido cruzar el Canal en su primer intento. Conozco a otros que lo han intentado varias veces antes de cruzarlo con éxito por primera vez. Hay otros que lo han cruzado una vez y nunca jamás se han planteado el volver a hacerlo. Una decisión sabia, quizá. Hay quienes lo intentan una vez, fracasan y ya no vuelven a intentarlo jamás. Una meta inacabada. Algunos ni siquiera saben lo que es un fracaso o qué se siente al no llegar,

En el Canal de la Mancha se menciona siempre la misma ecuación. Cruzar el Canal es 80% de fortaleza mental y un 20% de fortaleza física (muchos lo dicen sin haber fracasado). Sin embargo, existen otras permutaciones posibles que, a veces, interfieren con la menta que te has planteado, pero que no has alcanzado. El motor del barco se avería (me ha pasado), la marea cambia, la predicción meteorológica no es precisa y el tiempo empeora durante la travesía. Todo son cosas que tú no puedes controlar y que no caben en la ecuación 80% fortaleza mental – 20% fortaleza física de cómo cruzar el Canal con éxito. Y, sin embargo, la agonía de la derrota se siente por igual.

Ahora nos queda hablar del 20% físico de la ecuación. Porque aquí puede que las cosas tampoco salgan tal como te las habías planteado. El día de la travesía te encuentras bien, cuentas con el tesón necesario, vas bien de ritmo y brazadas, nadas con buen estilo, en las paradas de avituallamientos, tomas bien las bebidas, todo normal, sin cambios ni sorpresas. Pero las cosas no salen como tú esperabas y se te acaba la energía, empieza el déficit de calorías, se te acaba también el crédito de las calorías y acabas al descubierto, sigues nadando y nadando hasta quedarte vacío o hasta lesionarte, o te dan calambres y te encuentras a punto de entrar en estado de hipotermia. Pero sigues nadando, miras a tu equipo de apoyo en la embarcación, percibes la preocupación en sus caras e intentas disimular para que se crean que estás bien.

Entonces comienza la actuación. Quieres hacerles saber que estás bien, para ver si, mientras, puedes salir de lo profundidad del bajón, del dolor físico de atravesar el muro. Porque tú piensas que simplemente estás pasando el temido muro. En el siguiente avituallamiento, tienes que sacar todas tus energías para acercarte a la embarcación, para sujetar la bebida con la mano, para acercártela a los labios, para beberla. Te han hecho una bebida más fuerte y tú lo notas. No la terminas porque no tienes fuerzas. Media hora más tarde, la embarcación se detiene, te sacan del agua exhausto, lo has dado todo, no podrías haber dado más. ¿Estabas preparado? Sí. ¿Hiciste todo lo posible para seguir luchando? Sí. Y, si hubieras hecho esto o esto otro, ¿hubieran sido las cosas distintas? Es posible, pero quizá nunca llegues a saberlo.

Es el comienzo del dolor, se asienta dentro de ti y te envuelve profundamente, como si acabaras de perder a un ser querido. Quizá porque sientes como si hubieras perdido parte de tu identidad, porque ya no te sientes nadador, porque sientes que la mayoría de los que creías que eran amigos no saben cómo tratarte en tu fracaso, cómo hablarle a un héroe que se ha caído del pedestal. Te sientes aislado, abandonado, rodeado de la soledad de las olas, del frío del mar, del sabor salado que en tu boca deja una amarga victoria. Porque al final, es una victoria, porque encuentras una madera a la deriva que te ayuda a salir a flote, a encontrar la fortaleza interior con la que nadarás hasta la orilla, donde empezarás a contar los días que te quedan para volver a nadar el Canal.




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